Apex mentis.

Publicado en 14 Febrero 2013

No hay gotas de lluvia recorriendo mi rostro, la luna se muestra casi dormida sobre de mí y mi única compañía es esta briza que golpea mis manos al tratar de acariciarla como si de sus cabellos se tratase. Mi pecho se acelera e intenta mostrarme lo que en mi mente se dibuja, mis ojos cerrados me hacen recordar la verdadera realidad desfasando aquella mentira que veo día con día, esa distancia entre nosotros que desaparece con un hola y regresa con un buenas noches para querer apartarnos de aquel camino que hemos decidido tomar desde el primer momento. La briza me golpea y hace que mi cuerpo cansado se balancee sobre la orilla del edificio, el vertido recorre mi estomago y mi mente advierte del peligro inmediato; una caída que podría liberarme esta pesadilla y llevarme a un sueño anhelado, o eso es lo que creo. La pesadilla de estar acá y tú allá, el sueño de el poder estar allá y no acá. Abro los ojos y el sueño me detiene, esa sonrisa que me hace despertar y desear poder dejar de soñar me empuja hacia atrás; recupero el equilibrio que la briza me intento robar y miro hacia el horizonte finito que depara seis metros en vertical, sonrío, me devuelves las sonrisas, siempre lo haces. La luna me mira con pereza, casi con decepción púes casi dejo que la briza de un mal sueño y de un deseo consumido acabe con la historia de un libro en blanco que debo completar; le miro fijo y me sonríe de vuelta, la misma sonrisa que tú me entregas al estar acá. Un sueño, un anhelo, una pesadilla o un deseo, no importa que, solo es eso, más la verdad y la realidad son lo que son. Un sueño siempre será un sueño y no se puede cambiar, púes sería un sueño diferente, lo mismo pasa con los anhelos, pesadillas y deseos, son tal cual nacieron o terminarían transformándose en algo nuevo, dejando al viejo escondido en las motas de polvo que crea mi mente. Pero la verdad, la realidad, son diferentes porque son palpables, son maleables y las puedo moldear a la forma que quiera, no es un cambio que pueda hacer en un instante o sería inestable y frágil, es algo que lleva tiempo, convicción y sufrimiento, pues el cambio siempre trae sufrimiento, esfuerzo y desesperación. Aún que, esa sonrisa, ese pequeño detalle que no conoces tu misma, hace que todo lo valga, hace que todo lo que pase cuente y tenga su por qué. La luna no me mira con pereza, me sonríen sin cautela y me observa a lo lejos mientras le pido vele por ti; la lluvia cae en mi rostro más la briza no ha permitido dejar rastro de nube alguna y sin importar, es una noche lloviosa en mi rostro.

Escrito por Jorge Alcocer

Etiquetado en #me, #personal

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Anonimo 01/20/2016 21:36

sinceramente opino que no tiene nada de inspirador ni nuevo nada de lo que acabo de leer, opino que suena a una carta suicida

Narime 10/28/2015 07:13

Awwww!!! Qué bonito!!! perturbador sí, pero bonito!!!, eso que uno siente, la desesperación que uno vive cuando no esta con esa persona que te hace olvidar todo lo malo que te pasa en el día, aunque esas largas horas que no puedes verl@ se hacen eternas y te matan lentamente, pero, la magia y lo hermoso de todo esto es que revives cuando por fin vuelves a estar con él/ella.