Publicado en 17 Marzo 2016

La evolución de la condición de nuestro misterioso protagonista a sido favorable, el tratamiento da resultados positivos, algunos días más despacio que otros, pero no deja de ser buena la evolución. Por que hacemos mucho hincapié en esto el día de hoy? Es simple, hoy ha dado señales de conciencia nuevamente y lo primero que ha preguntado es por M.

Ya hace seis mesesa conoció, no se esperaba que siquiera lo recordara, pero no hay duda alguna que a pesar de su letárgico estado, no ha habido día en que no este presente en su mente. Tendremos que esperar unos días más, eso han dicho los médicos, puesto que dentro de 5 será la fecha límite para este tratamiento. No por que no esté funcionando, si no por lo contrario, ha funcionado. Cada momento, cada gota de sudor derramada, ha dado frutos y se pronostica que dentro de 5 días, lo tendremos de vuelta con nosotros, listo para contarnos todos esos sueños, esos lugares que visitó dentro de ese tiempo de ausencia que tuvimos de él.

Esta no es más que una nota personal, un recordatorio de fechas y una promesa hecha hacia él y por ella. Espero poder deleitsrlos con nuevas historias y lograr llegar a esos rincones que algunos no dejan ver. Espero poder satisfacer su curiosidad y generar un poco más.

Historias del 16

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Etiquetado en #Personal, #New start, #M

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Publicado en 14 Septiembre 2015

Ella lo miró, él sintió ese escalofrío típico recorrer su espina, la noche los abrazaba como un par de siluetas envueltas en la bruma. Una bruma tan densa que no permitía poder ver más allá de sus manos y sin embargo, se miraron. Él la miró, ella fingió no notarlo, como si de una casualidad se tratarse, una de esas casualidades en las que uno logra encontrar un atardecer atenuado por matices naranjas y azules, como si de la primera estrella nocturna se tratase. Ellos se miraron, jugaron a no saber nada el uno del otro, jugaron a no reconocer aquellas miradas en las que cada uno bailaba con el otro. Ellos se miraron como si se tratase de esa bruma acogedora que no te permite ver allá de tus propias manos, se miraron y sin más comenzaron a moverse al compás de los sonidos de la noche. Se movían con ese sórdido tocar de cuerdas de violín causada por los grillos, acompañado de una suave melodía del viento, cual instrumento tocado por un par de labios diestros se tratase. Ellos se miraron sin saber lo que hacían, sin percatarse de la lejanía que sus cuerpos experimentaban, danzaron como si sus almas estuvieran fundidas por la oscuridad de la noche, una noche llena de música que se escuchaba hasta el más profundo rincón de los avernos. Danzaron sin importar nada, continuaron por la eterna noche que los acogía cual bruma tomando una playa. Él la miró, sólo para darse cuenta, que una vez más que danzaba sólo. Ella lo miró, le regaló una sonrisa y sin más, desapareció así mismo como llega la bruma, sin una palabra, sin ningún aviso. Él ya no danzó.

Danza con el diablo.

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Publicado en 4 Abril 2014

Que extraña es la vida, uno cree poder tenerla bajo control pero no se da cuenta que al final siempre es la misma vida quien controla a uno, quien decide como se dará todo y que caminos tomará cada uno al final; puedes luchar, puedes creer que vas ganando, pero al final siempre todo se resume en una sola cosa, vivir, o quizá no tanto a eso.

Todos los caminos te llevan al mismo sitio, a un lugar en el cual puedes descansar y estar tranquilo. Lo llaman de diferentes formas, el que administra ese lugar tiene demasiados nombres y rostros, pero solo es para que cada persona que llegue ahí pueda sentirse cómodo y para que pierda ese temor de no saber que pueda pasar después.

 

Hoy es día de divagar entre las cosas de la vida y las que están más allá, sucesos, razones, motivos. Siempre sobran pero pocos entienden el por que de estos y en realidad no hace falta que los entiendan ya que no son pensados para los demás. Hoy no cuento la historia de siempre de aquel personaje melancólico al cual le gusta sentir la lluvia sobre su rostro, o que ve como la bruma viaja por debajo de sus tobillos para dejarle la sensación de que flota en vez de caminar, hoy hablo del escritor que esta detrás de aquel muchacho que ha abandonado por tanto tiempo y que no le ha dejado seguir con su vida y encontrar a aquella persona con la cual siempre piensa.

 

Esto solo fue una reflexión que surgió en un momento sutil que toco a su puerta en el tiempo menos indicado. Se avecinan tormenta para estas manos que con placer redactan las pocas lineas que su mente juguetona crea y por desgracia, eso significa que nuestro dichoso personaje se verá envuelto por esta catastrófica nube negra.

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Escrito por Jorge Alcocer

Etiquetado en #Personal, #Me, #Warning

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Publicado en 20 Enero 2014

Nubes mentales

Su mirada estaba fija en la nada, perdida y casi muerta, acompañando esa sensación de vacío que habitaba dentro de él, observaba a todos en la habitación; sus risas, las pláticas de todo y nada. Dio una suave calada a su cigarro y el humo raspó su garganta y casi le hizo toser, aspiró más profundo y sus pulmones se llenaron con un aire pesado combinado con el humo del tabaco, biruta y quien sabe que más cosas que contienen los cigarros. El humo formaba una delicada nube blanca mientras se escapaba por sus labios. La observó mientras las demás personas desaparecían detrás de esta y un comentario dirigido a él, le hacía formar una forzada sonrisa en sus labios, más una mueca torcida en realidad.

-Que se supone que hago acá- esas palabras surcaban por su mente con demasiada frecuencia en los últimos días y la idea le aterraba de sobre manera, tanto como para llegar al grado de dudar de su realidad.

Un suave toque de la ceniza que logró llegar intacta hasta la piel de su brazo, impulsada por el aire y aún con un dejo del calor que esta genera lo regresó al lugar en donde estaba, todos seguían hablando y sonriendo, bromeaban y comentaban cosas que de alguna forma carecían de sentido. El cigarro se había terminado y con ello acabó de igual forma su inmersión en ese mundo que se formaba dentro su mente entre calada y calada, sólo quedaba regresar a su realidad y soportar el miedo y la incertidumbre del "mañana no se que será de nosotros, así que disfrutemos por hoy". Él quería algo más que eso, pero sabía que no podría recibirlo. Él quería ofrecer algo más que eso, pero tampoco podría darlo. Una salida, una opción. Vivir con el peso de su espalda y disfrutarlo sólo por hoy.

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Publicado en 10 Noviembre 2013

Noches de gemas.

Es una noche nostálgica mientras escucho la lluvia caer, miro por la ventana sólo para admirar aquel bello espectáculo que ofrece la luz de la calle y esas pequeñas gotas que atraviesan con prisa el cono amarillo que se forma en la oscuridad. Diminutos diamantes adornan las calles, diamantes amarillos que explotan en fragmentos cristalinos al encontrar el suelo bajo mis pies. Impregnan de humedad mis zapatos y siento el frío recorrer mi cuerpo, enciendo un cigarro y se escucha el súbito final de un diamante amarillento al querer conocer el rubi rojizo del extremo de mi cigarro, suspiro y disfruto de su sabor. Escucho otro pequeño diamante curioso y dejó que una nube de humo se forme frente a mi rostro que está cubierto por ligeras perlas anacaradas y desaparece con un suave recorrido por mi piel. Se forma un ágata extraño a las demás gemas y recorre junto con los diamantes amarillentos y las perlas anacaradas ese camino hacia el suelo para tener un final común. Cristales sin valor que nadie ve ni aprecia. La noche sigue siendo nostálgica y la humedad recorre mi rostro.

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Publicado en 21 Mayo 2013

Tormenta para uno.

La noche cubrió su rostro otra vez mientras la brisa acariciaba aquella tersa piel que ya tanto conocía, una suave neblina cubría el suelo dando ese toque "peliculesco" que se usaba durante el nacimiento del cine, cuando todo era a blanco y negro y los matices grises predominaban al color. Su sonrisa no podía ser disimulada, pues todo le parecía como planeado, su abrigo, el clima, la falta de luna y las estrella, la ausencia de ella. No había llegado a su cita como acostumbraba y entendía el por que, ya no habrían más noches de besos furtivos dejando como único testigo a la luna, se habían acabado las noches de correr y escapar de la luz de los faroles que dejaban manchones amarillos sobre el asfalto. Todo había acabado y él no había podido darle aquellas cosas que seguía guardando en su bolsillo derecho. El viento acarició una vez más su rostro antes de que este se levantase hacia el cielo para sentir la primera gota de lluvia de la temporada, sonrió de una forma más amplia, como dando gracias a ese momento y enterrando profundamente todos los anteriores, sonrió fuerte mientras su mano jugueteaba con ese anillo lleno de promesas y sueños y sentía caer por su mejilla otra pequeña gota de lluvia abriendo paso toda una tormenta que tenía tiempo esperando el caer pero de la cual se desconocía la fecha. Una vez más y sólo para ser testigo de aquel momento, la luna apareció entre las pocas nubes del cielo, trayendo con sigo un par de estrellas que funcionarían como invitadas a observar el evento que la tormenta ofrecía. Las pequeñas gotas continuaron callando como cuál noche lluviosa de verano mientras el cielo se despejava dando paso a un espectáculo nocturno ya conocido entre dos amantes de la noche. Era una noche lluviosa más sin embargo se podía apreciar una gran luna y un millar de estrellas en el firmamento, se podían ver, algo borrosas por la tormenta en él, pero las podía ver.

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Publicado en 14 Febrero 2013

No hay gotas de lluvia recorriendo mi rostro, la luna se muestra casi dormida sobre de mí y mi única compañía es esta briza que golpea mis manos al tratar de acariciarla como si de sus cabellos se tratase. Mi pecho se acelera e intenta mostrarme lo que en mi mente se dibuja, mis ojos cerrados me hacen recordar la verdadera realidad desfasando aquella mentira que veo día con día, esa distancia entre nosotros que desaparece con un hola y regresa con un buenas noches para querer apartarnos de aquel camino que hemos decidido tomar desde el primer momento. La briza me golpea y hace que mi cuerpo cansado se balancee sobre la orilla del edificio, el vertido recorre mi estomago y mi mente advierte del peligro inmediato; una caída que podría liberarme esta pesadilla y llevarme a un sueño anhelado, o eso es lo que creo. La pesadilla de estar acá y tú allá, el sueño de el poder estar allá y no acá. Abro los ojos y el sueño me detiene, esa sonrisa que me hace despertar y desear poder dejar de soñar me empuja hacia atrás; recupero el equilibrio que la briza me intento robar y miro hacia el horizonte finito que depara seis metros en vertical, sonrío, me devuelves las sonrisas, siempre lo haces. La luna me mira con pereza, casi con decepción púes casi dejo que la briza de un mal sueño y de un deseo consumido acabe con la historia de un libro en blanco que debo completar; le miro fijo y me sonríe de vuelta, la misma sonrisa que tú me entregas al estar acá. Un sueño, un anhelo, una pesadilla o un deseo, no importa que, solo es eso, más la verdad y la realidad son lo que son. Un sueño siempre será un sueño y no se puede cambiar, púes sería un sueño diferente, lo mismo pasa con los anhelos, pesadillas y deseos, son tal cual nacieron o terminarían transformándose en algo nuevo, dejando al viejo escondido en las motas de polvo que crea mi mente. Pero la verdad, la realidad, son diferentes porque son palpables, son maleables y las puedo moldear a la forma que quiera, no es un cambio que pueda hacer en un instante o sería inestable y frágil, es algo que lleva tiempo, convicción y sufrimiento, pues el cambio siempre trae sufrimiento, esfuerzo y desesperación. Aún que, esa sonrisa, ese pequeño detalle que no conoces tu misma, hace que todo lo valga, hace que todo lo que pase cuente y tenga su por qué. La luna no me mira con pereza, me sonríen sin cautela y me observa a lo lejos mientras le pido vele por ti; la lluvia cae en mi rostro más la briza no ha permitido dejar rastro de nube alguna y sin importar, es una noche lloviosa en mi rostro.

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Escrito por Jorge Alcocer

Etiquetado en #me, #personal

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Publicado en 10 Noviembre 2012

5 de Noviembre

El frio de la noche daba lugar a los finales del otoño, las calles aun con algunas personas se iluminaban bajo luces amarillas que combinaban con el color del asfalto humedecido y brillante, no tenía cerca de diez minutos de haber arribado al lugar y las ansias por verle ya le estaban dominando, sentía aquel impulso llamándole para empezar a mover las piernas en dirección hacia donde vivía más tenía en claro que solo agravaría las cosas si se presentaba a tan altas horas (según algunos claro) de la noche. Dejo caer con suavidad su cuerpo pesado por el cansancio de un día largo y atareado sobre el pavimento que en ese momento le hacía de compañía, pues la luna, su siempre y fiel seguidora se encontraba escondida tras un manto gris de nubes que cubrían en su totalidad aquel cielo de un nuevo invierno.

Se dejo vencer por lo pesado de sus parpados y sin poder hacerles saber que debían permanecer vigilantes a su llegada decidieron cerrarse en un solo movimiento abriendo paso a un sueño ligero y rápido; rápido según él pues le había despertado al momento de parpadear, o al menos eso creía. Botas color café, esas que son de gamuza; unos jeans azules y una blusa color morado pálido escondida bajo una chaqueta a juego con las botas es lo que su acompañante de sueño llevaba puesto en el momento que le vio. Se encontraba dormida sobre de su hombro y había sido esa calidez familiar que le despertó de aquella pequeña siesta involuntaria; la encontró sonriendo, soñando con algo placentero quizá. La noche transcurría su marcha como las demás personas en aquella ciudad, les miraba pasar frente a ellos riendo, disfrutando y conviviendo. El cielo seguía de ese tono gris que premonisa una tormenta. No importaba nada más, ese era su momento, algo que había esperado por tanto tiempo y que no dejaría que nada ni nadie interrumpiera, ver su rostro con una sonrisa plasmada en el, sentir su calor cerca del pecho y aquel aroma que inclusive lograba sobreponerse al del perfume que usaba. El tenerla en sus brazos era algo que no dejaría que terminase.

Con la velocidad de aquel pensamiento fue la misma con la que todo eso terminó, pues una gota traicionera logro pasar desapercibida hasta la mejilla de aquella bella durmiente y como cual beso de príncipe azul, su despertar fue inevitable, más para su buena fortuna el cese de aquel instante abrió pie a otro nuevo; un par de labios cálidos se posaron en esa fría mejilla de invierno haciéndole recordar que dentro de poco tiempo una nueva estación emergería de todo esa frialdad y de entre todos, dejando calidez y un nuevo comienzo. La sangré le recorría el rostro demostrando cierta vergüenza por haber estado tan desprevenido y tan absorto en aquella sonrisa soñadora que un permanecía impresa en sus ojos. Las miradas de dos amantes (muchos sabemos qué tipo de mirada son) se cruzaron casi al unísono y se saludaron con un parpadear sincronizado, una nueva sonrisa se dibujaba en aquellos rostros que danzaban entre mejilla y mejilla como queriendo aferrarse a lo más alto de ellas para no desaparecer nunca, las palabras no hacían falta y el silencio sobraba, fue por ello maullido de algún gato callejero que se encontraba en las lejanías de sus mentes les brindó algo de música ambiental, pues como todos bien saben, al estar con esa persona que tanto anhelas y tanto disfrutas hasta el bullicio más estrepitoso de la gran ciudad se convierte en una sinfónica de cuerda y viento tocando para el más fino y delicado de los sentidos.

Las miradas continuaron estáticas, queriendo perderse en un profundo mar de color marrón verdoso pero pareciera que sus rostros tenían otros planes para ese par de miradas, pues de un momento a otro se detuvieron y las sonrisas desaparecieron de igual forma. Dos pares de labios pasaron a formar un diminuto puente por el cual transitaban emociones y mensajes de amor (pues si mi querido lector, igual es bueno tener algo cursi entre el apasionado amor de dos amante), como si fuese algo prohibido los parpados impedían la visión del otro, pues por regla entre amores se dice que durante el momento en que todo ese amor y emociones se envían de un lado a otro, está mal el ver ese movimiento ya que puede afectar al destinatario, impidiéndole que este reciba todo completo.

Sin siquiera haber podido terminar ese primer beso, otra pequeña gota traicionera la cual había fijado su ruta desde aquel cielo nocturno que era testigo de un encuentro tan añorado decidió caer sobre la frente de aquel chico que sin poder resistirse abrió los ojos solo para descubrir que su acompañante no se encontraba frente a él y que el verdadero culpable de haberle hecho perder aquel sueño, se encontraba deslizándose por la parte interna de su ojo derecho esperando para hacer compañía de una diminuta lagrima que deseaba escapar y mesclase con la fría noche del fin del otoño. De no ser por un suave golpeteo en el suelo de un par de botas color café, de ese café típico de la gamuza, aquella lágrima hubiese logrado su cometido. Una mano cálida, de esa calidez familiar a la que uno está acostumbrado se ofreció con una taza de cartón con un humeante café (Y todos sabemos igual que al café le encanta resaltar de más durante las noches de invierno) a la cual una mirada penetrante y casi atónita le siguieron, como si un camino amarillo fuese el que estaba trazado en ella para toparse con un chaleco a juego con esas botas cafés de típica gamuza café y más arriba una sonrisa que marco unos suaves movimientos dejando resonar en su mente “me encanta verte sonreír al dormir, es por eso que no te he despertado”.

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Escrito por Jorge Alcocer

Etiquetado en #Me, #For You, #Monthversary

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Publicado en 1 Mayo 2012

La noche solitaria era su único cobijo, las estrellas le hacían compañía como cual niño necesita de alguien que siempre este con él, una luna sobre protectora figuraba arriba de él como si se tratase de un gran centinela a la espera de cualquier acontecimiento, nada más se lograba vislumbrar a su alrededor. Se encontraba sentado en el marco de aquella ventana derruida por el tiempo y las inclemencias de la vida, de la cual solo quedaban pedazos de vidrios que servían de remembranza para contar lo bella que fue algún día. Él simplemente observaba a la nada, ese panorama que tanto le atraía y que tanto sufrimiento le causaba, una vida llena de vacío, -gran ironía- eran las palabras que siempre cruzaban por su mente al recordar aquella vida que una vez tuvo, o que quizá solo creyó tener.
Aquel edificio en ruinas era su favorito, habiendo visitado tantos otros lugares lujosos y con todo lo necesario para su comodidad, siempre prefería aquel edificio y esa ventana que le recordaba lo bella que fue esa época en que solía ser un majestuoso ventanal y no los restos en los que se había convertido.

Su fiel amiga la noche, su confidente; siempre la noche era aquella que tenía el privilegio de observar ese corazón puro, esos sentimientos sin mascaras, aquellas emociones cargadas de sueños y esperanzas... [continuará]

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Escrito por Jorge Alcocer

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Publicado en 11 Abril 2012

Era una noche tranquila, la claridad del cielo nocturno solo era interrumpido por algunas nubes que deambulaban por aquel manto nocturno, como ovejas que se habían separado del rebaño; una claridad magistral a causa de la luna, una luna llena en su máximo esplendor casi cual pintura de algún artista famoso de antaño expuesta en una galería durante su debut. Él caminaba por las calles, observando aquella sombra solitaria que se adelantaba a cada paso que daba, como si en un intento fallido quisiera escapar de su propio dueño, él sonreía ante aquel pensamiento que le inundaba la mente. Una esquina, como todas las demás por las que antes había pasado; una pequeña diferencia que pasó por alto, ella estaba en aquella esquina sin esperar a nadie, solo observando a aquellos caminantes nocturnos, era su pasatiempo favorito, observarlos en silencio desde aquella esquina, sin decir nada, sin hacer nada más que observarlos, mirar como pasaban ante ella y de ella sin siquiera notarla. Una noche cualquiera, una caminata como cualquier otra, una chica más en la calle por donde él pasaba. Un choque de miradas que habrían hecho que la luna dejara de resaltar tanto, dos segundos en los que el mundo y el universo dejó de existir. Un suspiro, una pausa en el andar y un momento en que no hubo nada más. Una sonrisa, un dejo de vergüenza por haber resaltado ante los demás, un momento fuera de lo cotidiano. El inicio de toda una historia y de una aventura de la cual nadie esta preparado, una vida junto con alguien, dos personas tan cercanas sin saberlo pero tan distantes por su misma realidad, ella pensaría en el desde ese momento pues su mirada se fundió con la suya, y él la verá en todas partes pues se quedo grabada en sus pupilas y no hay manera de borrarla. Una historia más de amor que solo ha durado un par de segundos, una vida que se formó a lo largo de ese choque entre sus miradas, un sentimiento que fue el reflejo de dos enamorados que viven la mayor aventura de su vida hasta que él de el siguiente paso en su andar y sus miradas se separen y dejen que el universo continúe moviéndose y el mundo siga con su curso natural, acelerándose un poco puesto que tiene que recuperar el tiempo que aquellos amantes han desequilibrado por aquella eternidad que solo ellos sabrán cuanto ha durado.


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Escrito por Jorge Alcocer

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